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miércoles, 5 de abril de 2017

EL ABANDONO EN LA VIOLENCIA CHAVISTA



¿Es necesario arrojarse desde la cumbre de la consciencia humana del yo, sin transición, directamente a la profundidad de la fuerza demoníaca del mundo para dominar correctamente la vida? No, hay otros caminos posibles. Heidegger no lo vio (tampoco el chavismo). Para él sólo hay la alternativa del oscurecimiento del mundo y de sus acontecimientos esenciales; sólo cuentan la huida de los dioses, la destrucción de la tierra, la insolencia del hombre, la primacía de la medianía, el desmoronamiento del idealismo, el deslizarse hacia un mundo "que no tenía ninguna profundidad"; la dimensión de la expansión y el número convertido en dimensión dominante.

EL ABANDONO EN LA VIOLENCIA CHAVISTA
-Alberto Rodríguez Barrera-

     Si lo incomprensible y nebuloso resulta la expresión o signo de nuestro tiempo, la filosofía de Heidegger contiene el irracionalismo que se levanta sobre la angustia, el cuidado o cura y el sentimiento de culpa; algo no muy estimado por quienes buscan lo que promueve la vida, que aspiran a la utilidad objetiva y ponen en ello sentido común. Porque hay una escuela del pesimismo moderno (particularmente en el chavismo) que no sabe manejar la vida o no quiere hacerlo, que siente náusea por todo y que por puro espíritu de contradicción cree que debe echar por la borda los valores tradicionales que, a menudo, ya no determinan la existencia humana. He ahí el hecho de la decadencia cultural que nos anonada.

     Hubo otros tiempos llenos de fe y de optimismo, plenos de ímpetu espiritual para la acción creadora de la cultura; somos herederos plañideros de tiempos pasados; construimos sobre arena, que no quiere demostrar ningún suelo; nos asentamos sobre escombros dejados por las guerrillas y el egoísmo; y siempre tropezamos de nuevo con obstáculos que nosotros mismos levantamos para aferrarnos a ellos: porque el hombre debe tener algún apoyo para poder vivir.

     No es muy consoladora la situación presente en que nos encontramos. Son muchos los pensadores pesimistas que opinan que ya no se puede combatir el mal, que vivimos un tiempo sin esperanza. Schopenhauer formó con tales principios su filosofía de la negación del mundo, relacionada con doctrinas del Lejano Oriente. Y luego apareció Nietzsche, que aprobaba la vida, a pesar de todo el absurdo existente, que quería una transmutación de los valores por la disciplina y la descendencia, que daba el miedo (insuficiente): "mediante esto se obtiene una mejor especie".

     Quedó Heidegger, con su angustia, hallándose fundamentalmente decisivo, con su temor ante los innumerables males de nuestro tiempo, con el anónimo e inhóspito sentimiento de culpa que sobrecoge a tantos que no tienen una consciencia pura, con su cura que cubre todo como un sudario, con su callejón sin salida que, ocasionalmente, emite alguna alegría. Según Heidegger, la ontología actual ha perdido la constitución existencial del ser-en-el-mundo y ha pasado por alto el fenómeno de la humanidad. Nada se puede hacer con tales afirmaciones. Tampoco Heidegger quiere facilitarle la vida al hombre con su doctrina; corresponde al profundo sentido de su pesimista vivencia de la vida; al hombre se le retiene encerrado en la nada; se avanza hacia el nihilismo.

     Quien se cierra a los valores objetivos no divisa ninguna solución. De Heidegger proviene la tesis de que pensar en valores es una de las más grandes blasfemias contra el ser. Pero ningún filósofo se las arregla sin valores porque sin valores ningún hombre puede arreglárselas. De la misma manera en que el chavismo no es positivo ni valioso, Heidegger es portavoz de un pesimismo irracional, carente de fundamento.

    "Los análisis de Heidegger sobre la condición yecta del existir humano significan por lo menos la confesión sobrecogedora del hombre actual de que ha reconocido la orgullosa fe autónoma de la Ilustración como un grandioso autoengaño. Heidegger caracteriza al hombre como un ser de la más extrema y profunda inseguridad-necesidad." (P. Wust.) Cierto: un hombre que se mueve lleno de cuidado en una posibilidad yecta es más bien un mayordomo miedoso, no un vigoroso y autónomo vencedor del mundo. Pero el mundo está ahí, con su fuerza dinámica. Heidegger: "Ahí está el combate de aquello que llamamos lo demoníaco (en el sentido de destructoramente maligno). Hay múltiples signos de la aparición de esta fuerza demoníaca, junto con el creciente desasosiego e inseguridad de Europa, contra ella y en ella misma. Uno de ellos es la debilitación del espíritu en el sentido de una interpretación equivocada del mismo, un acontecimiento en cuyo centro nos encontramos todavía hoy".

  ¿Es necesario arrojarse desde la cumbre de la consciencia humana del yo, sin transición, directamente a la profundidad de la fuerza demoníaca del mundo para dominar correctamente la vida? No, hay otros caminos posibles. Heidegger no lo vio (tampoco el chavismo). Para él sólo hay la alternativa del oscurecimiento del mundo y de sus acontecimientos esenciales; sólo cuentan la huida de los dioses, la destrucción de la tierra, la insolencia del hombre, la primacía de la medianía, el desmoronamiento del idealismo, el deslizarse hacia un mundo "que no tenía ninguna profundidad"; la dimensión de la expansión y el número convertido en dimensión dominante.

     Como hay que reconocer a veces los méritos de Heidegger en cuanto al descubrimiento de las estructuras fundamentales del "ser ahí", hay que condenar (como con el chavismo) la desmesura con la que violenta la existencia; su interpretación de la cura y la angustia no hace justicia a la realidad: "No es el aprehender y, sabiendo, ser en la verdad lo que interesa a la cura de este ver, sino ciertas posibilidades de abandonarse al mundo". Esto es demasiado, y espantaría a Aristóteles en su tumba si tal cosa fuese posible.

sábado, 18 de febrero de 2017

CHAVISMO: TROMPETERIA VERBAL, SIN PATRIA ESPIRITUAL




Tanto el chavismo como Heidegger pueden ser comparados con un excursionista que quiere tomar por asalto a la cumbre, fija la meta a sus compañeros de excursión y pasa de la cabaña a la excursión, a la realidad del ser. Se topan con caminos errados, niebla y vacío total; se desespera, busca senderos apartados, enredándose en necesidad, angustia y temor. Sus compañeros lo siguen fascinados y se encuentran ante el abismo de la nada; la cumbre, el ser, se desenmascara como una nada, y nosotros los hombres sus vecinos. La niebla invade todo, no permite que el excursionista avance; la cumbre no se ve; se invoca al "no" y "lo que anonada se ilumina como lo anonadante... La visión de un pensador aterido ofrece poco interés". Qué hacer en la densa niebla, sin perspectivas, sin ningún claro; se pierden las ganas de acercarse más...

CHAVISMO: TROMPETERIA VERBAL, SIN PATRIA ESPIRITUAL
-Alberto Rodríguez Barrera- 

"El que piensa en grande tiene que equivocarse en grande."
Heidegger


     Heidegger atribuye la historia a un irracionalismo; ideó las categorías de cuidado (cura), sufrimiento, estado de yecto, limite relativo a la muerte, etcétera; y negó las leyes objetivas de la vida social. La filosofía de la existencia moderna cree que debe rastrear la concretividad humana en situaciones limites para captarla. Aunque el limite también es experiencia, hay más experiencia en el espacio vital del medio; y sucede también que la vida culmina en su mitad; aunque no para Heidegger; "Alcanzar la totalidad del 'ser ahí' en la muerte es al par la pérdida del ser del 'ahí' ". Pero luego dice, en su gran contradicción: "La muerte la concebimos existencialmente como la caracterizada posibilidad de la imposibilidad de la existencia, es decir, como el absoluto 'no ser' del 'ser ahí' ".

     Esta prestidigitación con el concepto de la muerte es un distintivo del hombre actual, que en la mitad de la vida no encontró ninguna meta ni sentido y al final de su existencia se halla ante lo inevitable, a lo cual no puede escapar, a menos que sea por una táctica hacia delante, un dejar pasar la necesidad de la muerte que ya no puede cambiar. Solo que "la totalidad del ser 'ahí' en la muerte" permanece rodeada de misterio, un sustituto de la religión para los que no la tienen, para todos los pobres que no tienen ninguna patria espiritual y no conocen ninguna seguridad en Dios.

     Trompetería heideggeriana: "El plexo de útiles de un mundo ha de estarle dado ya por adelantado al 'ser ahí'. El ser ya en cada caso en un mundo no es menos constitutivo de la posibilidad de la orientación que el sentimiento de la derecha o la izquierda... Debe pensar contra sí mismo, lo cual rara vez logra... El peligro malo y por eso confuso es el filosofar..." Al igual que con el jefe del chavismo, el lenguaje incomprensible no sirve, obvia que la lengua es un medio de entendimiento y debe seguir siéndolo incluso en el caso de que se le llame la casa del ser; muchas cosas esenciales -en la política y en la filosofía- permanecen en la oscuridad; si se es optimista con Heidegger, uno se siente rechazado, porque declina alcanzar la "totalidad del todo estructural, lo cual requeriría un "plano de construcción" que Heidegger no tiene...

Seria de gran utilidad para el chavismo conocer que Heidegger pretende investigar el ser, hablando del olvido del ser; quisiera dar una filosofía del ser que oscurezca a toda otra existente, pero ni siquiera sondeó a fondo la "expresión lingüística del ser"; entonces se habría dado cuenta de que ser es igual a ser verdadero.

     Tanto el chavismo como Heidegger pueden ser comparados con un excursionista que quiere tomar por asalto a la cumbre, fija la meta a sus compañeros de excursión y pasa de la cabaña a la excursión, a la realidad del ser. Se topan con caminos errados, niebla y vacío total; se desespera, busca senderos apartados, enredándose en necesidad, angustia y temor. Sus compañeros lo siguen fascinados y se encuentran ante el abismo de la nada; la cumbre, el ser, se desenmascara como una nada, y nosotros los hombres sus vecinos. La niebla invade todo, no permite que el excursionista avance; la cumbre no se ve; se invoca al "no" y "lo que anonada se ilumina como lo anonadante... La visión de un pensador aterido ofrece poco interés". Qué hacer en la densa niebla, sin perspectivas, sin ningún claro; se pierden las ganas de acercarse más...

     Si la angustia ha de representar el tono anímico fundamental del hombre, el cuidado la base de su actuar, la muerte y los pensamientos sobre ella el sentido y la perfección de la vida, el ser que así guía en la niebla se ha atascado. No esperó a que la niebla se retirara y descubriera la cumbre; se ha extraviado en si mismo haciendo caso omiso por completo de las alegrías y cosas agradables de la existencia, no queriendo ver por puro ofuscamiento la claridad meridiana de muchas realidades, para no hablar de las mil clases de transiciones más o menos luminosas entre la oscuridad y la luz.

     ¿En dónde queda la alegría en Heidegger? Sólo en rigidez, seriedad mortal... ¿En dónde queda el modelo griego, los rasgos socráticos? ¿En dónde ríe el corazón del hombre, en dónde está la realidad plena que se ofrece en toda la existencia de la vida humana? No están en la doctrina de Heidegger, ni en la del chavismo. Con el apartamiento de los entes, no es posible comunicar lo que es el auténtico ser. Todos los entes se encuentran en una "diferencia ontológica" separados del ser. El ser es lo que hace que las cosas sean, pero el mismo no es ningún ser, y el asunto no lleva a nada, nos extravía y nos conduce a la compañía del poeta, concebido por Heidegger como un peligro para el conocimiento: el peligro bueno y "saludable" amenaza al pensar desde la "vecindad del poeta que canta". De todo ello resulta un filosofar confuso, confusionismo similar al chavismo...

miércoles, 4 de enero de 2017

CHAVISMO, PESO DE UNA MENTALIDAD ESTRECHA


La unilateralidad y los errores suceden porque en la voluntad de oscurecimiento se distorsiona la existencia humana; Heidegger constreñía en el papel la angustia y el temor y el cuidado o cura y el sufrimiento y la culpa; de tal manera que, finalmente, él mismo abandonaba su existencia libre para extinguirse en una muerte lúgubre y llena de angustia. Lo que se le reprocha es la pérdida del justo medio, del equilibrio, del buen orden de la vida humana.
El error es una concepción falsa de la vida...


CHAVISMO, PESO DE UNA MENTALIDAD ESTRECHA
-Alberto Rodríguez Barrera- 

     Cuando se trata del ser general y sus partes trascendentes (ontología), que en Heidegger no llega a ningún lado aunque exige un pensamiento enteramente nuevo porque el de hasta ahora ha fracasado por completo, pretender ofrecer una doctrina que incluso supere a los antiguos griegos no puede fundamentarse en un rompimiento entre el ser y el espíritu, en un juego poético para embellecer los problemas sólo con palabras, a menudo incomprensibles. Los sociólogos particularmente no aprecian el "peloteo del ser", ingeniosamente llamando a la historia de la filosofía una sucesión de juegos de palabras sobre la palabra "ser". Es difícil trabajar universalmente el análisis del ser -igual para todos los hombres- sin comprender que el hombre es el mismo en todas partes, una "lengua" en la "iluminación del ser".

     Heidegger, como la ejecución del conocimiento en el chavismo, no pasa de principios deficientes, de la antesala ontológica. Si quiere algo más estricto, hay que conducir a mejores resultados. Un nuevo pensamiento político debe aportar algo; que "el ser es él mismo" es muy poco para la jactancia; que del ser mismo debería provenir "la indicación de aquellas instrucciones que deberían convertirse en ley y regla para el hombre" no quiere decir nada si se trata de un ser indiferente que bordea el nihilismo con despreocupación y distancia interior.

     La unilateralidad y los errores suceden porque en la voluntad de oscurecimiento se distorsiona la existencia humana; Heidegger constreñía en el papel la angustia y el temor y el cuidado o cura y el sufrimiento y la culpa; de tal manera que, finalmente, él mismo abandonaba su existencia libre para extinguirse en una muerte lúgubre y llena de angustia. Lo que se le reprocha es la pérdida del justo medio, del equilibrio, del buen orden de la vida humana.

     El error es una concepción falsa de la vida; negar una realidad sana y vigorosa que desde tiempos antiguos unió el ser y la verdad; permanecer aferrado a una temporalidad infecunda; escepticismo, negación del ser. La fama se fundamenta en una ornamentación del ser, combinaciones y acrobacias al ser comparables con los juegos de palabras de algunos místicos. ¿Cómo -en una época indigente- puede arreglárselas de otro modo quien ha caído de la fe de los padres y en un atrevimiento cree que debe trastornar lo anterior; cómo puede liberarse de la falta de espíritu de este tiempo cuando dice: "Toda valoración es también allí donde valora positivamente, una subjetivacion"? "El que relativiza de esa manera y al mismo tiempo pretende ser un revolucionario del espíritu se enreda primeramente en la autonomía de un Nietzsche y finalmente fracasa por entero, porque malgasta innecesariamente sus esfuerzos para liberarse de su embrollo." (E. Friedrich Bauer.)

     El nihilista no quiere ningún apoyo, ningún soporte de nada, pero el hombre no puede existir sin la afirmación de posibilidades, sin una realidad cualquiera, aunque sea la del pan cotidiano. ¿De qué le sirve, entonces, la orgullosa autoconsciencia y su voluntad de reformar al mundo por medio de categorías propias?

     La filosofía de la existencia expresa una gran desilusión para la cultura y la ciencia modernas, pero la costumbre de traducir palabras e ideas antiguas para penetrar su sentido arcaico resulta trágica al constatar cuán poco sale de ahí: resultados indigentes en un tiempo indigente. "El reverso de los esfuerzos de Heidegger por una reapropiación original del pensamiento y habla iniciales de los griegos es la degradación y supresión de todo el lenguaje y la concepción filosóficos de la Edad Media" (K. Lowith.) La ética, la cultura y la humanidad ya no son "intereses serios" cuando se abandona a la razón; se es entonces "pastor del ser", y aparece la cosificación, consecuencia de la arrogancia llevada al extremo.

     El pensamiento en valores no es blasfemia contra el ser. Pensar correctamente, y no por una desilusión ilimitada, no aísla en un tiempo indigente; sí conecta al pensador sano para arrancarlo del olvido. En este camino, la filosofía es universal, nunca puede ser nacionalista; sin la metafísica no es concebible. De Eckhart a Heidegger encontramos esta línea en forma de movimiento ondulatorio que a veces encuentran signos negativos (Marx, Schopenhauer, Nietzsche); el prominente Hegel también espera la venida del Espiritu Santo al final de los tiempos, que sólo es el espíritu creador secularizado del cristianismo. Schopenhauer lucha con esta problemática y se vuelca contra Hegel, al igual que Kierkegaard. El gran buscador de Dios, Nietzsche, terminó en el fuego fatuo y la demencia. Con Scheler, Jaspers y Heidegger vemos que la liberación no nos hace señales, pero esta triple constelación podría darnos un nuevo comienzo filosófico. Toda esperanza acaecería si abandonáramos conscientemente todos los aislamientos que existen hoy en día y continuaríamos nuestra búsqueda también en otras culturas y tradiciones para superar una cierta mentalidad estrecha que pesa sobre nosotros en el presente.

lunes, 8 de agosto de 2016

EXISTENCIA Y COMUNICACION, PERDIDAS PARA EL CHAVISMO


Existe un abismo radical entre el modo dogmático y el comunicativo, ya que quien afirma una “verdad” como generalmente válida para todos los hombres se pone con ello a favor de la falsedad; “Cada forma tiene que fracasar en el mundo, ninguna puede imponerse como la verdad sin más”. Jaspers tampoco pudo prescindir del concepto de una verdad objetiva, y se esfuerza por ella. Como si del chavismo tratara, habla de la carencia ordinaria de los hombres, incluso del positivamente malo que no quiere escuchar, rechaza razones, rompe la comunicación, disimulando constantemente y desconociendo la verdad.

EXISTENCIA Y COMUNICACION, 
PERDIDAS PARA EL CHAVISMO
-Alberto Rodríguez Barrera-

     En el pluralismo importa la empírea humana en general, eso es: la experiencia de todas las naciones y estados; la consideración de valores indispensables para mantener la paz y conservación humana: fe en los derechos básicos del hombre, en la dignidad y valor de la persona humana, en la igualdad de derechos, en un mejor nivel de vida dentro de una libertad mayor. Ello implica tolerancia y solidaridad, intrínsecas a la filosofía del pluralismo, que se extienden a los valores negativos (no intervención, no agresión) y a los valores positivos (respeto y mejoramiento de la vida de los pueblos). Existen medidas empíricamente reconocidas de la sociedad internacional. Estamos frente a grandes incertidumbres y peligros, errores basados en una ceguera, que requieren de urgentes correcciones para despejar el suelo pantanoso con evidencias.
     Es un deber humano dar al hombre – a la colectividad- asomos de seguridad en las situaciones límite que se nos presentan, cosa que se reconoce de la filosofía: es una gran maestra infatigable de la humanidad, que no debe reservarse a especialistas o universidades y que debe salir al pueblo. El existencialista Jaspers creía que la filosofía era un proceso original central de la existencia humana, un acontecimiento auténtico para la búsqueda de la verdad en la totalidad del ser, que capta al hombre tocándolo más a fondo que a cualquier conocimiento científico. La razón y el entendimiento obtenidos en el pasado no ameritan el absurdo completamente inusitado que invade al presente.

     La comunicación de hoy anhela esclarecimiento de la existencia. Jaspers decía que la “existencia es lo que nunca se vuelve objeto; es el origen, a partir del cual yo pienso y actúo, sobre el que hablo en secuencia de ideas que no son conocimiento de algo; existencia es lo que se refiere a sí mismo y en ello a su trascendencia”. Tal esclarecimiento de la existencia no se hace sólo por el saber. La existencia debe realizarse en una unión existencial y solidaria; nadie puede ser feliz solo; se necesita la unión de las almas a través de la comunicación. Se trata de una lucha amorosa de comunicación recíproca, del trato social.

     A diferencia del chavismo, el hombre existencial está siempre en camino, no aferrándose a verdades, conceptos y sistemas dogmáticos, ya que está constantemente abierto y dispuesto a aprender, considerando todos los puntos de vista, siempre consciente de que no hay verdades definitivas. Tal relativismo implica que el hombre es una obra fragmentaria, llena de enigmas, al que sólo se le puede conocer por medio de símbolos o cifras. Según Jaspers la cifra más importante es el ser en el fracaso de las situaciones límites, como en la muerte, la tragedia culpable, en la lucha y el sufrimiento. Y cuando el hombre sólo lee símbolos enigmáticos, esas cifras nunca llegan a un final, llega a los límites de su potencia, de manera semejante en Heidegger y Sartre.

     Jaspers es un precursor en el camino de la reflexión esencial de la humanidad, de regreso a la metafísica, la verdadera filosofía (según Kant), y su filosofía de la existencia continúa a Pascal, Kant, Kierkegaard y Nietzsche, pero habla no solamente de la realidad de este existir como subjetividad de un ser sí mismo, sino también del ser original trascendente que nos libre de la superstición. Son ideas y espacios que permanecen abiertos para ser llenados en la existencia, de contenido único y actual: “Son como una música que cautiva, pero deja posibilidad a toda libertad”; que entienden mitos, arte, poesía, y revela trascendencias, aprehendiendo lo que es superior, creadora de construcciones comprensibles. 

     Jaspers: “La verdad no es de una sola especie, no es una ni única. Tiene un sentido múltiple según el modo de la comunicación en que se presenta”. La verdad no se puede desligar de su comunicabilidad; no se encuentra en lo que ya se sabe sino en lo que surge y resulta; debe ser la autenticidad del punto de vista. Por ello, para la continuidad del existir, hay que desarrollar el arte de hablar más con otros...

     Existe un abismo radical entre el modo dogmático y el comunicativo, ya que quien afirma una “verdad” como generalmente válida para todos los hombres se pone con ello a favor de la falsedad; “Cada forma tiene que fracasar en el mundo, ninguna puede imponerse como la verdad sin más”. Jaspers tampoco pudo prescindir del concepto de una verdad objetiva, y se esfuerza por ella. Como si del chavismo tratara, habla de la carencia ordinaria de los hombres, incluso del positivamente malo que no quiere escuchar, rechaza razones, rompe la comunicación, disimulando constantemente y desconociendo la verdad.

     La filosofía de la existencia está llena de contradicciones e incongruencias, como la alabanza a lo alógico, que alcanza su meta en el rompimiento de la lógica del entendimiento. En toda filosofía verdadera hay contradicciones, pero –otra vez como el chavismo- cuando la alógica y las contradicciones son declaradas sistema, se llega al fin de toda orientación razonable del mundo. Porque muchas cosas serían mejor –si no dejan la vida en suspenso- apropiándonos de la inclinación al conocimiento de la verdad, esa sagrada y gran obligación para todos los hombres de colaborar en el trabajo solidario de la humanidad. Entre los hombres y la verdad existe una relación necesaria y esencial. El concepto de la verdad se vuelve nihilista cuando ubica esta relación a nivel secundario. 


jueves, 4 de agosto de 2016

LA ESTRECHEZ MENTAL DEL CHAVISMO


La unilateralidad y los errores suceden porque en la voluntad de oscurecimiento se distorsiona la existencia humana; Heidegger constreñía en el papel la angustia y el temor y el cuidado o cura y el sufrimiento y la culpa; de tal manera que, finalmente, él mismo abandonaba su existencia libre para extinguirse en una muerte lúgubre y llena de angustia. Lo que se le reprocha es la pérdida del justo medio, del equilibrio, del buen orden de la vida humana.


LA ESTRECHEZ MENTAL DEL CHAVISMO 
-Alberto Rodríguez Barrera-

     Cuando se trata del ser general y sus partes trascendentes (ontología), que en Heidegger no llega a ningún lado aunque exige un pensamiento enteramente nuevo porque el de hasta ahora ha fracasado por completo, pretender ofrecer una doctrina que incluso supere a los antiguos griegos no puede fundamentarse en un rompimiento entre el ser y el espíritu, en un juego poético para embellecer los problemas sólo con palabras, a menudo incomprensibles. Los sociólogos particularmente no aprecian el "peloteo del ser", ingeniosamente llamando a la historia de la filosofía una sucesión de juegos de palabras sobre la palabra "ser". Es difícil trabajar universalmente el análisis del ser -igual para todos los hombres- sin comprender que el hombre es el mismo en todas partes, una "lengua" en la "iluminación del ser".

   Heidegger, como la ejecución del conocimiento en el chavismo, no pasa de principios deficientes, de la antesala ontológica. Si quiere algo más estricto, hay que conducir a mejores resultados. Un nuevo pensamiento político debe aportar algo; que "el ser es él mismo" es muy poco para la jactancia; que del ser mismo debería provenir "la indicación de aquellas instrucciones que deberían convertirse en ley y regla para el hombre" no quiere decir nada si se trata de un ser indiferente que bordea el nihilismo con despreocupación y distancia interior.
     La unilateralidad y los errores suceden porque en la voluntad de oscurecimiento se distorsiona la existencia humana; Heidegger constreñía en el papel la angustia y el temor y el cuidado o cura y el sufrimiento y la culpa; de tal manera que, finalmente, él mismo abandonaba su existencia libre para extinguirse en una muerte lúgubre y llena de angustia. Lo que se le reprocha es la pérdida del justo medio, del equilibrio, del buen orden de la vida humana.

     El error es una concepción falsa de la vida; negar una realidad sana y vigorosa que desde tiempos antiguos unió el ser y la verdad; permanecer aferrado a una temporalidad infecunda; escepticismo, negación del ser. La fama se fundamenta en una ornamentación del ser, combinaciones y acrobacias al ser comparables con los juegos de palabras de algunos místicos. ¿Cómo -en una época indigente- puede arreglárselas de otro modo quien ha caído de la fe de los padres y en un atrevimiento cree que debe trastornar lo anterior; cómo puede liberarse de la falta de espíritu de este tiempo cuando dice: "Toda valoración es también allí donde valora positivamente, una subjetivacion"? "El que relativiza de esa manera y al mismo tiempo pretende ser un revolucionario del espíritu se enreda primeramente en la autonomía de un Nietzsche y finalmente fracasa por entero, porque malgasta innecesariamente sus esfuerzos para liberarse de su embrollo." (E. Friedrich Bauer.)

     El nihilista no quiere ningún apoyo, ningún soporte de nada, pero el hombre no puede existir sin la afirmación de posibilidades, sin una realidad cualquiera, aunque sea la del pan cotidiano. ¿De qué le sirve, entonces, la orgullosa autoconsciencia y su voluntad de reformar al mundo por medio de categorías propias?

     La filosofía de la existencia expresa una gran desilusión para la cultura y la ciencia modernas, pero la costumbre de traducir palabras e ideas antiguas para penetrar su sentido arcaico resulta trágica al constatar cuán poco sale de ahí: resultados indigentes en un tiempo indigente. "El reverso de los esfuerzos de Heidegger por una reapropiación original del pensamiento y habla iniciales de los griegos es la degradación y supresión de todo el lenguaje y la concepción filosóficos de la Edad Media" (K. Lowith.) La ética, la cultura y la humanidad ya no son "intereses serios" cuando se abandona a la razón; se es entonces "pastor del ser", y aparece la cosificación, consecuencia de la arrogancia llevada al extremo.
     El pensamiento en valores no es blasfemia contra el ser. Pensar correctamente, y no por una desilusión ilimitada, no aísla en un tiempo indigente; sí conecta al pensador sano para arrancarlo del olvido. En este camino, la filosofía es universal, nunca puede ser nacionalista; sin la metafísica no es concebible. De Eckhart a Heidegger encontramos esta línea en forma de movimiento ondulatorio que a veces encuentra signos negativos (Marx, Schopenhauer, Nietzsche); el prominente Hegel también espera la venida del Espíritu Santo al final de los tiempos, que sólo es el espíritu creador secularizado del cristianismo. Schopenhauer lucha con esta problemática y se vuelca contra Hegel, al igual que Kierkegaard. El gran buscador de Dios, Nietzsche, terminó en el fuego fatuo y la demencia. Con Scheler, Jaspers y Heidegger vemos que la liberación no nos hace señales, pero esta triple constelación podría darnos un nuevo comienzo filosófico. Toda esperanza acaecería si abandonáramos conscientemente todos los aislamientos que existen hoy en día y continuaríamos nuestra búsqueda también en otras culturas y tradiciones para superar una cierta mentalidad estrecha que pesa sobre nosotros en el presente.