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viernes, 5 de agosto de 2016

VALORES PERDIDOS DEL CHAVISMO, POR LA FRAGMENTACIÓN


El chavismo muestra hacia el mundo una desconfianza demasiado grande y se acerca a una hostilidad caótica. Y ese odio atraviesa su mentalidad con la idea ilimitada de “organizar” y “limitar” todo; lo que realmente buscan es poner orden en sus instintos; sin límites ni órdenes fijos, tienen efectos nefastos en su evolución; quieren sacar el auto atascado en la cuneta, se agotan y aterrizan en la cuneta opuesta, quedando fijos en la tierra; confunden el valor con la valoración, que es considerablemente más grande que cualquier dominio teórico. Ningún hombre puede agotar la gran riqueza del reino de los valores, que conocemos sólo en fragmentos, superficialmente. Así, el rompimiento de/con los factores reales/ideales se exteriorizan en el instinto del primitivismo, manchados, altamente unilaterales. Nietzsche se impone.

VALORES PERDIDOS DEL CHAVISMO,
POR LA FRAGMENTACIÓN 
-Alberto Rodríguez Barrera- 

     “Como puedo imaginarme la existencia de un rojo también como una pura cualidad extensiva, por ejemplo, en un color espectral sin aprehenderlo como cubierta de una superficie corpórea, sólo como un plano o como algo parecido a un espacio, así también soy sensible a valores como lo agradable, lo encantador, lo amable, pero también lo amistoso, lo distinguido, lo noble, sin que por esto me los imagine como cualidades de cosas o de hombres.”
Scheler

     Generalmente el charlatán intelectual es un hombre impulsivo que es derrotado en su lucha contra el espíritu, resultando en mal mago. Hay quienes comienzan con una idea alta del hombre: ánimo, valor, capacidad de sacrificio, gusto por el riesgo, nobleza, energía vital, amor a la patria, tratamiento indiferente de los bienes económicos... Y luego se subordinan a la astucia calculadora y a la rapacidad sin sentido para la seguridad de la vida, impulsados contra la razón y la sabiduría del hombre; el hombre –portador del espíritu- es considerado entonces un callejón sin salida de la naturaleza. Es la división de esta época. 

     Max Scheler –como nuestro tiempo- osciló para un lado y para otro y perdió el suelo bajo sus pies. Más que filósofo y erudito, parecía un hombre de negocios, infatigablemente. Influyó sobre los valores del cristianismo (católico) que se ofrecen hoy, algo imperecedero que luego censuró y manchó. Pero logró una doctrina de los valores –de validez universal- actualmente perdida en el caos de la modernidad.

     Redescubrió que la moral y la ética no pueden depender de un éxito cualquiera de la acción, de una finalidad o un bien que se quiere alcanzar. La ética tiene su valor en sí misma. El asesinato es un acto malo, un crimen que de tolerarse llevaría al aniquilamiento de la humanidad; no es lícito cometerlo por más felicidad o bienes que se puedan obtener por él. Es una prescripción absoluta de una ética absoluta que aún se reconoce como correcta; no se puede tolerar, se debe castigar no sólo por motivos político-jurídicos, porque es una verdad evidente.

     Scheler se opuso a que la moralidad sea la autodeterminación del hombre para la ley racional universal; acepta la necesidad de una verdad moral absoluta y combate todo el nominalismo que niegue la autonomía de los valores éticos. Dividiéndolos en superiores o inferiores, positivos y negativos, conoce un cosmos de valor como un gran reino coherente de los valores; “La ética emocional, a diferencia de la ética racional, no es de ninguna manera necesariamente un empirismo en el sentido de un intento de obtener valores éticos por la observación o la inducción. El sentir, el preferir, el amar y odiar del espíritu tienen su propio contenido a priori, el cual es tan independiente de la experiencia inductiva como las leyes puras del pensamiento. Y aquí como allá hay una visión ontológica de los actos y sus materias, sus fundamentos y sus relaciones. Y aquí como allá hay evidencias y la más estricta exactitud de la comprobación fenomenológica”. 

     El chavismo muestra hacia el mundo una desconfianza demasiado grande y se acerca a una hostilidad caótica. Y ese odio atraviesa su mentalidad con la idea ilimitada de “organizar” y “limitar” todo; lo que realmente buscan es poner orden en sus instintos; sin límites ni órdenes fijos, tienen efectos nefastos en su evolución; quieren sacar el auto atascado en la cuneta, se agotan y aterrizan en la cuneta opuesta, quedando fijos en la tierra; confunden el valor con la valoración, que es considerablemente más grande que cualquier dominio teórico. Ningún hombre puede agotar la gran riqueza del reino de los valores, que conocemos sólo en fragmentos, superficialmente. Así, el rompimiento de/con los factores reales/ideales se exteriorizan en el instinto del primitivismo, manchados, altamente unilaterales. Nietzsche se impone.

     Cuando Scheler cambió completamente su orientación, abogó por la desaparición de la “cerebralización” y “sublimación” del hombre, girando a favor de la “revuelta vital e instintiva” de la naturaleza del hombre, “del niño contra el adulto, de la mujer contra el hombre, de las masas contra las antiguas élites, de los negros contra los blancos, todo lo inconciente contra lo conciente...” Como en el chavismo, es un dramático sube y baja, inquietud, desasosiego, insatisfacción; condicionó lo asistemático, discontinuando su evolución; queriendo aprehender la unidad alma-cuerpo “aunque quizás en ninguna época se ha considerado tan profunda la división en la totalidad del ser humano como hoy en día”. Torturado interiormente, se desgarra adentrándose en la autoliberación. 

     El chavismo necesita –por su personalismo- autorredención, apartando lo que antes había “adorado”, en una transformación que quiere salir de la libertad innata del hombre natural para avanzar a la no-sujeción, donde el ímpetu decide las cosas; el impetuoso se siente llamado a redimir el fundamento del mundo; ofrece el campo de batalla para depurar espíritus débiles y derrotados; una divinidad omnipotente para finalizar la historia del mundo... 

     La confrontación del joven Scheler con el de los últimos días es un asunto muy triste porque es incautarse de las necesidades de un pobre hombre que se veía preso en su “mácula” y no encontraba ninguna salida de ahí; “sólo un paisaje macabro en las horas nocturnas, desgarrado por relámpagos como en fragmentos de segundos para hundirse de nuevo en la noche más profunda y también en la más profunda miseria humana” (E.F. Sauer).

     Dios termina –para Scheler- como imagen del desgarrado hombre actual, donde predomina el instinto, por encima del espíritu que se hace impotente. Scheler toma las doctrinas de Freud (el hombre dividido, la autoliberación buscada) y construyó su/un Dios que deviene, se esencia y que ya no es un Dios sino un ídolo.

jueves, 4 de agosto de 2016

LA ESTRECHEZ MENTAL DEL CHAVISMO


La unilateralidad y los errores suceden porque en la voluntad de oscurecimiento se distorsiona la existencia humana; Heidegger constreñía en el papel la angustia y el temor y el cuidado o cura y el sufrimiento y la culpa; de tal manera que, finalmente, él mismo abandonaba su existencia libre para extinguirse en una muerte lúgubre y llena de angustia. Lo que se le reprocha es la pérdida del justo medio, del equilibrio, del buen orden de la vida humana.


LA ESTRECHEZ MENTAL DEL CHAVISMO 
-Alberto Rodríguez Barrera-

     Cuando se trata del ser general y sus partes trascendentes (ontología), que en Heidegger no llega a ningún lado aunque exige un pensamiento enteramente nuevo porque el de hasta ahora ha fracasado por completo, pretender ofrecer una doctrina que incluso supere a los antiguos griegos no puede fundamentarse en un rompimiento entre el ser y el espíritu, en un juego poético para embellecer los problemas sólo con palabras, a menudo incomprensibles. Los sociólogos particularmente no aprecian el "peloteo del ser", ingeniosamente llamando a la historia de la filosofía una sucesión de juegos de palabras sobre la palabra "ser". Es difícil trabajar universalmente el análisis del ser -igual para todos los hombres- sin comprender que el hombre es el mismo en todas partes, una "lengua" en la "iluminación del ser".

   Heidegger, como la ejecución del conocimiento en el chavismo, no pasa de principios deficientes, de la antesala ontológica. Si quiere algo más estricto, hay que conducir a mejores resultados. Un nuevo pensamiento político debe aportar algo; que "el ser es él mismo" es muy poco para la jactancia; que del ser mismo debería provenir "la indicación de aquellas instrucciones que deberían convertirse en ley y regla para el hombre" no quiere decir nada si se trata de un ser indiferente que bordea el nihilismo con despreocupación y distancia interior.
     La unilateralidad y los errores suceden porque en la voluntad de oscurecimiento se distorsiona la existencia humana; Heidegger constreñía en el papel la angustia y el temor y el cuidado o cura y el sufrimiento y la culpa; de tal manera que, finalmente, él mismo abandonaba su existencia libre para extinguirse en una muerte lúgubre y llena de angustia. Lo que se le reprocha es la pérdida del justo medio, del equilibrio, del buen orden de la vida humana.

     El error es una concepción falsa de la vida; negar una realidad sana y vigorosa que desde tiempos antiguos unió el ser y la verdad; permanecer aferrado a una temporalidad infecunda; escepticismo, negación del ser. La fama se fundamenta en una ornamentación del ser, combinaciones y acrobacias al ser comparables con los juegos de palabras de algunos místicos. ¿Cómo -en una época indigente- puede arreglárselas de otro modo quien ha caído de la fe de los padres y en un atrevimiento cree que debe trastornar lo anterior; cómo puede liberarse de la falta de espíritu de este tiempo cuando dice: "Toda valoración es también allí donde valora positivamente, una subjetivacion"? "El que relativiza de esa manera y al mismo tiempo pretende ser un revolucionario del espíritu se enreda primeramente en la autonomía de un Nietzsche y finalmente fracasa por entero, porque malgasta innecesariamente sus esfuerzos para liberarse de su embrollo." (E. Friedrich Bauer.)

     El nihilista no quiere ningún apoyo, ningún soporte de nada, pero el hombre no puede existir sin la afirmación de posibilidades, sin una realidad cualquiera, aunque sea la del pan cotidiano. ¿De qué le sirve, entonces, la orgullosa autoconsciencia y su voluntad de reformar al mundo por medio de categorías propias?

     La filosofía de la existencia expresa una gran desilusión para la cultura y la ciencia modernas, pero la costumbre de traducir palabras e ideas antiguas para penetrar su sentido arcaico resulta trágica al constatar cuán poco sale de ahí: resultados indigentes en un tiempo indigente. "El reverso de los esfuerzos de Heidegger por una reapropiación original del pensamiento y habla iniciales de los griegos es la degradación y supresión de todo el lenguaje y la concepción filosóficos de la Edad Media" (K. Lowith.) La ética, la cultura y la humanidad ya no son "intereses serios" cuando se abandona a la razón; se es entonces "pastor del ser", y aparece la cosificación, consecuencia de la arrogancia llevada al extremo.
     El pensamiento en valores no es blasfemia contra el ser. Pensar correctamente, y no por una desilusión ilimitada, no aísla en un tiempo indigente; sí conecta al pensador sano para arrancarlo del olvido. En este camino, la filosofía es universal, nunca puede ser nacionalista; sin la metafísica no es concebible. De Eckhart a Heidegger encontramos esta línea en forma de movimiento ondulatorio que a veces encuentra signos negativos (Marx, Schopenhauer, Nietzsche); el prominente Hegel también espera la venida del Espíritu Santo al final de los tiempos, que sólo es el espíritu creador secularizado del cristianismo. Schopenhauer lucha con esta problemática y se vuelca contra Hegel, al igual que Kierkegaard. El gran buscador de Dios, Nietzsche, terminó en el fuego fatuo y la demencia. Con Scheler, Jaspers y Heidegger vemos que la liberación no nos hace señales, pero esta triple constelación podría darnos un nuevo comienzo filosófico. Toda esperanza acaecería si abandonáramos conscientemente todos los aislamientos que existen hoy en día y continuaríamos nuestra búsqueda también en otras culturas y tradiciones para superar una cierta mentalidad estrecha que pesa sobre nosotros en el presente.