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jueves, 13 de octubre de 2016

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EN EL POSTCAPITALISMO


Hoy se está mejor que hace un siglo. Sabemos lo que Marx y sus contemporáneos ignoraban: la productividad se puede elevar. También sabemos cómo elevarla. Esto es mejor que el trabajo donde la necesidad social es más urgente: la tarea no especializada o semiespecializada (mantenimiento de fábricas, escuelas, hospitales, oficinas; en restaurantes y supermercados; administración de empresas de todo tipo). En esencia, este es el trabajo de producción; con autoestima y orgullo de los trabajadores. 
La tarea es conocida y realizable, y de gran urgencia. Y no se puede depender totalmente del gobierno o de las políticas. Es tarea del liderazgo, de gerentes y ejecutivos de empresas y organizaciones sin fines de lucro. En realidad, es la primera responsabilidad social en la sociedad del conocimiento. 


LA RESPONSABILIDAD SOCIAL 
EN EL POSTCAPITALISMO 
Alberto Rodríguez Barrera 

   La organización moderna, o postcapitalista, tiene y debe tener una gran cantidad de influencia social, y debe tener poder para establecer reglas, disciplinas y producir resultados. Y las organizaciones no comerciales tienen el mayor poder social, mucho más que las empresas comerciales. El poder de la organización (sea de estudios, de medicina o sindical) puede ser restringido por el poder político, puede ser llevado a tribunales, pero esto debe ser ejercido por organizaciones individuales más que por las autoridades políticas. Por ello es que la sociedad postcapitalista exalta las responsabilidades sociales de la organización.

   Hoy en día una empresa va más allá de la responsabilidad “única” del rendimiento económico, aunque sea su “primera” responsabilidad, ya que una compañía que no muestra “ganancias” al menos equivalente a su coste de capital es una irresponsabilidad que está derrochando los recursos de la sociedad. El rendimiento económico es la base sin la cual una empresa no puede cumplir ninguna otra responsabilidad, no puede ser una buena empleadora, ni una buena ciudadana, ni una buena vecina. 

   Pero el rendimiento económico no es la única responsabilidad de una empresa, como tampoco la labor educativa es la única responsabilidad de una escuela o la atención médica es la única responsabilidad de un hospital. Cuando el poder no está equilibrado por la responsabilidad, se convierte en una tiranía. Además, sin responsabilidad el poder siempre degenera en el no rendimiento, y las organizaciones dejan de producir. El chavismo es prueba fehaciente de esta situación.

   Toda organización debe asumir la responsabilidad social de su impacto sobre sus empleados, el medio y con quienquiera que se relaciona con ella. Esta es su responsabilidad social.

    Para resolver los problemas graves, la sociedad recurre a sus organizaciones más importantes, sean lucrativas o sin fines de lucro, aunque las buenas intenciones no siempre son socialmente responsables.

   Para una organización es una irresponsabilidad aceptar y perseguir responsabilidades que inhiban su capacidad para hacer su tarea y misión principales o para actuar donde no tenga ninguna competencia. (Piénsese en el descalabro de PDVSA.) 
   A diferencia de la “comunidad”, la “sociedad” o la “familia”, las organizaciones están deliberadamente concebidas y son siempre especializadas. La comunidad y la sociedad se definen por los vínculos que mantienen unidos a sus miembros (idioma, cultura, historia o ubicación geográfica). Una organización se define por su tarea. La orquesta toca música, no cura enfermos; el hospital atiende al enfermo, no interpreta a Mozart.

   Una organización es eficaz sólo si se concentra en una tarea. La diversificación destruye la capacidad de rendimiento, sea empresa, sindicato, escuela, hospital, servicio comunitario o templo religioso. La sociedad y la comunidad son ambientes, multidimensionales. Una organización es una herramienta: a mayor especialización, mayor su capacidad para realizar una tarea determinada.

   La organización moderna se integra con especialistas, cada cual con su área de destreza limitada, con misión transparente y un solo propósito para no confundir a sus miembros. Solamente una misión común y concentrada une a la organización, permitiéndole producir. Sin esa misión, perderá credibilidad.
   Otra realidad valiosa es que las organizaciones tienen que competir por el personal, atraerlo, , retenerlo, reconocerlo, premiarlo, motivarlo, servirlo y satisfacerlo.

   Cuando una organización consiste en especialistas instruidos, tiene que ser una organización de iguales, de colegas asociados; ningún conocimiento es superior a otros, cada uno se estima por su contribución a la tarea común. La organización moderna no puede ser una organización de un jefe y sus subordinados. Debe estar organizada como un equipo, más si pretende un alto rendimiento.

   Las organizaciones modernas surgieron en los últimos años del siglo XIX: un modelo militar prusiano, como fue luego la línea de montaje de Henry Ford; era un esquema de mando y control. 

   Hoy vamos hacia organizaciones basadas en la responsabilidad con personas que toman decisiones si han de producir algo, personas responsables de la misión, su espíritu, su rendimiento y sus resultados.
   La sociedad, la comunidad y la familia pueden tener “líderes”, pero solamente las organizaciones cuentan con una “gerencia”, cuya tarea en la organización moderna no es mandar sino inspirar.

   Los problemas de responsabilidad social contienen una tensión entre la necesidad de continuidad y estabilidad de la comunidad, y la necesidad de innovación y desestabilización de la organización.

   Si bien son necesarios el “personal instruido” y los “gerentes”, la división está en que los primeros producen el conocimiento y los últimos aplican el conocimiento y lo hacen productivo; los primeros se concentran en las palabras y las ideas, los segundos en el personal, el trabajo y el rendimiento.

   En el mundo postcapitalista el desafío más grande y difícil es el que presenta el nuevo pluralismo de la sociedad. Nunca antes hubo tantos centros de poder como hoy, aunque la Edad Media se compuso de centros de autonomía, señores feudales, caballeros, obispados, monasterios y ciudades independientes, “libres”, autónomas.
   Irónicamente, el totalitarismo del siglo XX, especialmente el comunismo, representó el último intento desesperado para salvar la vieja doctrina en la que sólo había un centro de poder y una organización más que un pluralismo de organizaciones autónomas y competidoras. El intento fracasó, pero el fracaso de la autoridad central,en y por sí mismo, no contribuye en nada a enfrentar los problemas que surgen de una sociedad pluralista.

   Pocos dudan hoy de que la diversidad es característica evidente de las sociedades desarrolladas, cuestión que proporciona una gran ventaja que ha sido posible gracias a las organizaciones especializadas desarrolladas desde la Revolución Industrial. Y las características que les da la capacidad de producir es precisamente su autonomía, información y especialización. Basada en sus valores, su misión y su visión estrechas, y no en la sociedad y la comunidad.

   Esto nos remite al viejo problema jamás resuelto de la sociedad pluralista: ¿quiénes se hacen cargo del bien común; quiénes lo definen; quiénes equilibran las metas y valores independientes y a menudo competidores de las instituciones de la sociedad; quiénes toman las decisiones al respecto, y sobre qué bases deberían tomarlas?

   El feudalismo medieval fue reemplazado por el estado soberano unitario precisamente porque no se podía responder a estas preguntas. Y ahora ese estado es reemplazado por un nuevo pluralismo (de función más que de poder político), porque ese estado no pudo satisfacer las necesidades de la sociedad ni cumplir las tareas necesarias de la comunidad.

   Esta es la lección fundamental aprendida del fracaso del comunismo, el fracaso en la creencia en el Estado omnímodo y todopoderoso.

   El desafío que ahora enfrentamos es hacer que el pluralismo de las organizaciones autónomas basadas en el conocimiento refunde tanto en el rendimiento económico como en la cohesión política y social.

LA ORGANIZACIÓN ESTRELLA Y LA PRODUCTIVIDAD
   En estrategia y eficacia, las organizaciones sin fines de lucro son pioneras en el desarrollo de políticas y prácticas que las empresas sólo predican. El sector sin fines de lucro es el mayor empleador de los Estados Unidos, cosa que pocos saben.

   Uno de cada dos adultos (más de 80 millones de personas) trabaja como voluntario cinco horas semanales en una o varias organizaciones sin fines de lucro (equivale a 10 millones de empleos de tiempo completo). Muchos trabajos requieren de escasa habilidad (recabar para el fondo de caridad, ventas de puerta en puerta, acompañar a ancianos al médico), integrando un “personal no remunerado” para las tareas gerenciales y profesionales.

   El Ejército de Salvación, por ejemplo, recibe de las prisiones y toma bajo su custodia a 25.000 jóvenes en libertad condicional, y rehabilita el 80 por ciento con un estricto programa de trabajo, manejado principalmente por voluntarios. “Hacer el bien” comprende que las buenas intenciones no sustituye a la organización y el liderazgo, ni a la responsabilidad, ni al rendimiento ni a los resultados. La gerencia comienza con la misión de la organización.
   Aunque siempre tienen mucho menos dinero del que necesitan. No basan su estrategia en el dinero, no es el centro de sus planes. Comienzan con el cumplimiento de su misión. En esto es mucho lo que pueden aprender las empresas de las organizaciones no comerciales exitosas (las Girl Scouts, la Cruz Roja...). Concentran la organización en la acción, definen las estrategias específicas necesarias para alcanzar las metas cruciales, exaltan la disciplina y atienden una muy reducida cantidad de esfuerzos productivos. Consagran gran cantidad de esfuerzo intelectual a definir la misión...

   Una misión bien definida sirve como un recordatorio permanente de la necesidad de buscar fuera de la organización sólo a los “clientes”, sino que también las medidas del éxito. Porque una misión claramente definida alentará las ideas innovadoras y ayudará a comprender por qué es necesario llevarlas a la práctica.

   Se requiere también de una junta directiva operativa, donde la clave de la eficacia es no hablar de su función sino organizar su tarea. 
   La Cruz Roja norteamericana es probablemente la institución no gubernamental más grande del mundo, y de las más complejas, responsable de la asistencia en catástrofes, con miles de bancos de sangre, piel y huesos... Las Girl Scouts emplean sobre 700.000 voluntarios con un personal de 6.000 miembros remunerados para más de 3,5 millones de niñas exploradoras...

   Detrás de todo ello está la responsabilidad de los voluntarios profesionales. Dentro de la desintegración y disolución de la familia y la comunidad y de la pérdida de valores, las organizaciones sin fines de lucro generan una poderosa contracorriente, forjan nuevos vínculos en la comunidad, nuevos compromisos con la ciudadanía activa, responsabilidad social, valores...

   Las instituciones sin fines de lucro muestran caminos de productividad: misión clara, un empleo cuidadoso y un aprendizaje y enseñanza permanentes, con una dirección por objetivos, autocontrol, altas exigencias con responsabilidades acordes, y una responsabilidad sobre el rendimiento y los resultados.
   La productividad en la fabricación y transporte de bienes –en la industria fabril, la agricultura, la minería, las construcciones y el transporte- ha tenido una gran expansión en las naciones desarrolladas. En este crecimiento explosivo estriban todas las ganancias que han disfrutado esas naciones y sus ciudadanos: grandes incrementos en el ingreso disponible y el poder adquisitivo; un acceso cada vez más amplio a la educación y la asistencia médica; y la disponibilidad de tiempo libre.

   Hoy la prioridad económica número uno para las naciones desarrolladas es incrementar la productividad de los servicios y del trabajo basado en el conocimiento; es la manera de enfrentar las tensiones sociales, la polarización y radicalización, y las luchas de clases.

   Estos hombres y mujeres siempre serán una minoría, ya que serán siempre superados por las personas que carecen de aptitudes para otra cosa que no sean puestos de baja capacitación en los servicios, lo que hace más de 100 años se calificaba de “proletarios”.

   Karl Marx predecía que la “pauperización” del proletariado conduciría inevitablemente a la revolución; el conservador Benjamin Disraeli estaba igualmente convencido de la inexorabilidad de la lucha de clases...

   Lo que frustró estas profecías fue la revolución de la productividad, el vigor para mejorar la eficiencia del trabajo industrial, esa chispa que permitió a los trabajadores industriales ganar salarios y estatus de clase media. Hacia 1930, cuando según Marx la revolución del proletariado habría sido un hecho consumado, el proletariado había llegado a ser la burguesía. Hoy estamos ante otra revolución de la productividad.

   Hoy los trabajadores de los servicios y del conocimiento incluyen a científicos investigadores, cirujanos cardiacos, diseñadores, gerentes de tiendas y jóvenes que despachan hamburguesas, así como los “operadores de máquinas”: lavaplatos, conserjes, procesadores de datos...

   En su diversidad en el conocimiento, habilidad, responsabilidad, condición social y sueldo, los trabajadores de los servicios y del conocimiento son notablemente parecidos en dos aspectos cruciales: los que no contribuyen a aumentar su productividad y los que sí contribuyen.
   Aquí costó entender lo que no surte efecto. El capital no puede ser sustituido por la mano de obra. Tampoco la nueva tecnología por sí misma genera mayor productividad. El capital y la tecnología son factores de producción. En la tarea de los servicios y del conocimiento, sonherramientas de producción. La diferencia es que un factor puede reemplazar a la mano de obra, mientras que una herramienta puede o no sustituirla. El hecho de que las herramientas contribuyan o dificulten la productividad depende de lo que la gente haga con ellas.

   Los aumentos masivos de productividad sólo pueden provenir del “trabajo más ingenioso”, de trabajar más productivamente. Inversión de capital y tecnología fueron abundantes en los primeros 100 años de la Revolución Industrial, y así es en sus segundos 100 años. Pero el ascenso vertiginoso se debe al trabajo ingenioso.

   Los incrementos más fáciles en la productividad provendrán de la definición de la tarea y especialmente de la eliminación de lo que no es necesario hacer. 

   Incrementar la productividad en los servicios y en el trabajo basado en el conocimiento toma en cuenta: “¿Cuál es la tarea? ¿Qué estamos tratando de lograr? ¿Por qué hacerlo ahora?”
   Cuando se fabrican o distribuyen bienes, se hace una tarea a la vez; se evita la atención dispersa que aleja de la estación de trabajo y empobrece la tarea, destruyendo la productividad, debilitando la motivación y la moral.

   El segundo paso hacia un trabajo más ingenioso es concentrar el trabajo; “¿Para qué estamos pagando? ¿Qué valor se supone que agrega esta tarea?”

   Las tareas del conocimiento y el servicio no deben ser consideradas “simplemente trabajo”, y tampoco debemos suponer que son homogéneas. Pueden dividirse en tres categorías diferentes de acuerdo con el rendimiento productivo que muestran en una función dada. Este proceso -la determinación del rendimiento- es el tercer paso hacia un trabajo más ingenioso. 

   Rendimiento significa calidad. Debemos aprender a analizar el proceso que produce resultados de calidad: “¿Qué surte efecto?”. La segunda categoría incluye las tareas en las cuales la calidad y la cantidad juntas constituyen el rendimiento. Finalmente, en las tareas de “producción”, la calidad es principalmente una cuestión de criterios externos, por lo que es esencial definir los estándares e incorporarlos en el proceso laboral; el análisis de la tarea y de la combinación de las operaciones individuales simples en una tarea completa.

   Estos tres pasos: definir la tarea, concentrar el esfuerzo en la tarea y definir el rendimiento, producirán un aumento sustancial de la productividad, una revolución de la productividad en las tareas basadas en el conocimiento y el servicio.
   Un cuarto paso hacia el trabajo más ingenioso es formar una asociación con el personal que debe llegar a ser más productivo; una responsabilidad que vaya más allá del nivel, la dificultad y la habilidad. Freud, Marx y Lenin no consideraron preguntarle al paciente ni a los trabajadores lo que pensaban. Esto comenzó después de la Segunda Guerra Mundial.

   A fines de la década de 1950 y comienzos de los 60 del siglo XX, esta perspectiva fue adoptada para dejar de lado a las autocracias, huelgas sangrientas y amagos de guerra civil. Pero el conocimiento de los trabajadores respecto a su tarea es el punto de partida para el mejoramiento de la productividad, la calidad y el rendimiento.

   El aprendizaje permanente debe acompañar a los incrementos en productividad, ya que el mayor beneficio del entrenamiento no es aprender algo nuevo sino de hacer mejor lo que ya hacemos bien. También es un hecho importante que los trabajadores y empleados industriales aprenden más cuando enseñan. 

   La productividad es la verdadera fuente de las ventajas competitivas, y también la clave para la estabilidad social.

   Los trabajadores de los servicios que utilizan la ventaja numérica para obtener salarios superiores de lo que justifica su contribución económica, pueden empobrecer a toda la sociedad haciendo declinar el ingreso real de todos y subir el desempleo. Alternativamente, el ingreso de los no especializados o semiespecializados seguiría decayendo en relación con los instruidos, y conduciría a una brecha aun mayor entre los dos grupos, con creciente polarización. 

   Hoy se está mejor que hace un siglo. Sabemos lo que Marx y sus contemporáneos ignoraban: la productividad se puede elevar. También sabemos cómo elevarla. Esto es mejor que el trabajo donde la necesidad social es más urgente: la tarea no especializada o semiespecializada (mantenimiento de fábricas, escuelas, hospitales, oficinas; en restaurantes y supermercados; administración de empresas de todo tipo). En esencia, este es el trabajo de producción; con autoestima y orgullo de los trabajadores.

   La tarea es conocida y realizable, y de gran urgencia. Y no se puede depender totalmente del gobierno o de las políticas. Es tarea del liderazgo, de gerentes y ejecutivos de empresas y organizaciones sin fines de lucro. En realidad, es la primera responsabilidad social en la sociedad del conocimiento. 

viernes, 30 de septiembre de 2016

EL CHAVISMO, FALLA DE EDUCACIÓN, INTELIGENCIA Y AMOR





La “educación” que el chavismo pretende uniformar con tintes rojos es “política”, cosa que es igual a “insuficiente escolaridad”, que no genera “ilustración” y que –por el contrario- tiene una marcada preferencia por los fracasados, los desertores escolares, los deficientes de segunda y los problemáticos, que se acomodan al facilismo del dinero sin estudiar, atropellando su dignidad. Lo que realmente camina por América Latina y el mundo no es una espada, es la necesidad ineludible de “moral y luces”, tanto en técnicas superiores como universitarias, una ampliación del trabajo basado en conocimientos, para todas las áreas del acontecer social.

EL CHAVISMO, FALLA DE EDUCACIÓN, INTELIGENCIA Y AMOR 
(HAY UN NUEVO DAMINO DIFERENTE)
-Alberto Rodríguez Barrera- 

“Cuando las personas son omitidas, los hombres juzgan erróneamente. 
La razón es que están pasando juicio sobre ellos mismos, 
y la mayoría de la gente son malos jueces de sus propios casos.”
Aristóteles 

     Así como antiguamente los campesinos, agricultores y criadores de ganado eran la civilización, y así como en tiempos de Marx y Engels se profetizaba, antes que diagnosticar, que el grupo social más numeroso –los obreros- tendría su “auge y caída” para dar paso al comunismo, la evolución real ha demostrado que las cosas cambian, y no como las predijeron. Para 1950, en realidad, los obreros y sus sindicatos llegaron a ser la fuerza política dominante en todos los países desarrollados no comunistas; y para los años 70 (y hasta la actualidad) el obrerismo y el trabajador industrial ya estaban en el camino de ser sólo el 10 por ciento de la fuerza laboral. Hoy, hasta el papel de los sindicatos anda por nuevos caminos.

     “Culpable” de esta reversión de los pronósticos politizados ha sido el camino de conocimientos que la humanidad adoptó. No era trabajando más duro y por más horas que los obreros saldrían adelante. Era/es trabajando en forma más inteligente, aplicando la educación y los conocimientos. Lo que derrotó a Marx y al marxismo fue el enorme aumento de la producción, que incrementó los jornales de los obreros rebajando al mismo tiempo los precios de los productos, aumentándose su demanda, triplicándose los ingresos; descartándose la teoría marxista de “proletarios explotados” se abrió así el camino para pasar a la clase media, cosa ajena también al concepto prevaleciente entonces de “burgueses”. Es decir, de los trabajadores manuales se pasa a los trabajadores ilustrados, porque no fueron los “robots” sino los trabajadores con conocimientos y sus procesos de producción más organizados lo que incrementó los empleos de clase media que está creando este proceso; y son muchos más los empleos de obreros que se están perdiendo. Marx pareció no contar con la educación de abajo para arriba, desvío similar a la educación “por un solo tubo” que pretende el chavismo.

     La “educación” que el chavismo pretende uniformar con tintes rojos es “política”, cosa que es igual a “insuficiente escolaridad”, que no genera “ilustración” y que –por el contrario- tiene una marcada preferencia por los fracasados, los desertores escolares, los deficientes de segunda y los problemáticos, que se acomodan al facilismo del dinero sin estudiar, atropellando su dignidad. Lo que realmente camina por América Latina y el mundo no es una espada, es la necesidad ineludible de “moral y luces”, tanto en técnicas superiores como universitarias, una ampliación del trabajo basado en conocimientos, para todas las áreas del acontecer social.

Porque tampoco se trata de dejar atrás (o encumbrar) a quienes no han aprendido a aprender. La tarea que sigue siendo impostergable realizar en Venezuela es la aplicación de conocimientos y la dotación de productividad, dignidad y oportunidad a los oficios manuales realizados por trabajadores no calificados, a todo nivel. La meta aquí –como es la tendencia a nivel mundial- es avanzar y crecer para hacer del trabajador no calificado la mayor de las minorías. Nuestro desarrollo debe fundamentarse en la adquisición de conocimientos, porque el capital humano es el verdadero capital.

     Ahí donde el chavismo aun cree que el capitalista es el hijo pródigo y preferido del capitalismo, ignoran que el capitalista es muy anterior al capitalismo. La economía industrial tuvo sus primeros hijos en los obreros, principales beneficiarios de la economía moderna, que los encaminó a la clase media en ingresos, posición social y poder político, sin que necesitaran mejores habilidades o conocimientos, trabajando mucho menos duro y durante menos horas que los obreros de cualquier época anterior. Hoy y hacia el futuro, no podemos permitir que quienes carecen de conocimientos sean convertidos en hijastros, como pretende el chavismo en su “paternalismo misericordioso” y su versión invertida del “amor”.

     Los trabajadores y sus organizaciones deben revisar su función y reinventarse como órgano que vela por el potencial, la realización y la optimización de los recursos humanos en general; los sindicatos deben representar a sus empleados contra la estupidez, la arbitrariedad y los abusos del poder administrativo; como un “ombudsman” pro-productividad y calidad, para mantener a las empresas competitivas, conservar empleos y equilibrar ingresos; como agencias de cambio humano, sus caminos idóneos no son de negocios ni gubernamentales. Aquí el potencial no tiene ánimo de lucro, esa gangrena del chavismo particularizado.

     La pobreza debe combatirse urgentemente, con el incremento de conocimientos en torno a lo que no contiene ánimo de lucro, con iniciativas y organizaciones no gubernamentales cayéndole “en cayapa” para su alivio y erradicación. Priorizando, por ejemplo, las problemáticas de alimentación, empleos, salud y seguridad, estas luchas deben compactarse como una fuerza especial, integrando escuelas, colegios, universidades, instituciones filantrópicas locales, nacionales, internacionales, grupos comunitarios de servicios, iglesias, empresas, voluntariados, gremios, misioneros… Tales acciones, además, llevan implícitas plataformas generadoras de empleos, remunerados y no remunerados.

   Esta es una fuerza que está al alcance de la mano de manera inmediata y que el chavismo ha espantado de sus predios. Porque “sin ánimo de lucro” significa cambiar al ser humano, o sea: llegar a los pobres con efectividad, principios, habilidades y respeto. A diferencia del chavismo que trabaja por la dependencia gubernamental, centralizada y vaga, nuestro desarrollo humano debe abrirse y llevarse a cabo por vía de una comunidad integrada, con el empuje de las organizaciones autónomas que ya están a mano. El amor inteligente va más allá de las palabras huecas.

lunes, 29 de agosto de 2016

LA EXPROPIACIÓN DE LA LIBERTAD


Una sociedad que funcione así, aniquilando, fracasa inevitablemente y es rechazada por quienes conocen otro sistema. En el chavismo como en el autoritarismo, únicamente los hechos tienen la palabra: esperan la catástrofe para reconsiderar la situación. En la democracia es posible anticipar intelectualmente las catástrofes y declarar la bancarrota a tiempo. El fracaso no basta para determinar la enmienda de una orientación; el problema reside en saber cuál es el umbral de percepción de los fracasos y cuáles son los instrumentos de control susceptibles de transformar la información correspondiente en acción política.


LA EXPROPIACIÓN DE LA LIBERTAD
-Alberto Rodríguez Barrera- 

“De las dos cualidades que principalmente inspiran consideración y afecto
–que una cosa es tuya propia y que es tu única- ninguna puede existir en un Estado como éste.” 
Aristóteles

     Sin libertades no puede haber acciones revolucionarias. Pero el comunismo fracasado aplica el absurdo de creer que las libertades carecen de utilidad revolucionaria; les temen, las censuran y las persiguen policialmente. En vez de beneficiarse con ellas, las pierden y olvidan que es la brecha indispensable para la acción revolucionaria. La experiencia prueba que no hay revolución interior bajo un régimen totalitario. Antes de hundirse en las mieles del poder, el chavismo se indignaba libremente por cualquier falla judicial o electoral, pero ahora no pueden con el peso de las libertades y reclaman silencio.

     La libertad no es sólo ese “lujo para burgueses” que describen los falsos discípulos de Marx. La civilización comunista perdió el tren de la historia olvidando el oxígeno que es la libertad. Las “conquistas revolucionarias” fueron arrasadas, precisamente, por la falta de democracia, dentro de cada país y a partir de la cima, más que por el tinglado de “enemigos” que construyeron en su imaginación; y tal falta provocó su fracaso en el terrenopráctico; porque ninguna economía, sea comunista, capitalista o lo que fuere, puede funcionar cuando es dirigida por una oligarquía que se reserva el monopolio de la decisión y reprime por la violencia la participación de los interesados. Todos los análisis reinciden en un punto: el fracaso fue por razones políticas. El capitalismo también puede periclitar y llegar a la dictadura cuando se encierra en el autoritarismo y toma decisiones en el secreto de su soberana incompetencia. 

     En la era tecnológica, ninguna economía subsiste si no es creada a cada instante, trastornada por la inteligencia colectiva. En la fenecida URSS, tan tarde como en 1970, el académico Sakharov, el historiador Medvedev y el matemático Turtchin informaron a Breznev y a otros gobernantes de la cima sobre:”el descenso de la potencia creadora de los representantes de todas las profesiones”, subrayaron “la estrecha relación que existe entre el problema técnico-económico y el de la libertad de información”, deploraron “el burocratismo, la división administrativa, las actitudes formalistas respecto a los deberes a cumplir y la ausencia de iniciativas”; en otras palabras, los síntomas de degeneración para cualquier economía...

     El progreso científico y tecnológico nació del derecho a la investigación, del espíritu crítico; y no habrá sociedad socialista sin libertad científica, tecnológica y cultural; en la penuria no puede haber socialismo, porque la pobreza, automáticamente, hace renacer las desigualdades. La orientación soviética hacía realizaciones puramente militares y “pantalleos”, y su subordinación a miras exclusivamente estatales y políticas (mayores que en capitalismo) escandalizaron por los gastos que amputaron el nivel de vida (más bajo en la URSS que en capitalismo); las necesidades de la población se ahogaban. Sigue siendo labor del socialismo democrático futuro la conquista de la autonomía del poder intelectual e informativo con relación al poder político; y de ese socialismo, la democracia es la matriz.

     Para el chavismo pareciera que libertad es sinónimo de desorden, como igualmente le resultan incomprensibles las ideas de autogestión, de ley igualitaria para todos, de libertad individual y de responsabilidad social. Pero la política no es sencillamente un problema de Poder y de Estado. En la URSS el vínculo entre la catalepsia social y la represión de la inteligencia colectiva, “la propaganda ideológica oficial provoca fatalmente en numerosos ciudadanos la indiferencia y degradación ideológicas, el escepticismo y el cinismo”. La carencia de homo democraticus en el chavismo los lleva a utilizar las instituciones como los campesinos soviéticos utilizaban las cavas de refrigeración: decorativamente, sin enchufarlas a la corriente eléctrica. Con el chavismo tenemos la sensación de que Pueblo y Estado son dos ciegos que se miran fijamente con los ojos apagados, como si vieran todavía.

     La ineptitud para cambiar de comportamiento, entre dirigentes y pueblo, revela el vínculo esencial de la dictadura política y la reacción social. Es erróneo imaginar a los países comunistas abriéndose a la democracia tras consolidar sus bases; y cuanto más persiste la dictadura más frágiles se tornan sus “bases”, y entonces es más necesaria –para ellos- la dictadura. El concepto de “liberalización” aparece en civilizaciones políticas familiarizadas con una alternancia de libertad (ley) y de dictadura (fuerza). La supresión de los militares implica la existencia de un bloqueo óptimo de ciudadanos con más clara imagen de cómo sustituir lo presente. Y nuestro autoritarismo vernáculo contiene suficientes que ven lo autoritario y prefieren la libertad, porque reconocen que el chavismo está sirviendo a la oligarquía de un monarca: anhela el aplastamiento de la oposición y la reducción de la crítica al silencio.

     Una sociedad que funcione así, aniquilando, fracasa inevitablemente y es rechazada por quienes conocen otro sistema. En el chavismo como en el autoritarismo, únicamente los hechos tienen la palabra: esperan la catástrofe para reconsiderar la situación. En la democracia es posible anticipar intelectualmente las catástrofes y declarar la bancarrota a tiempo. El fracaso no basta para determinar la enmienda de una orientación; el problema reside en saber cuál es el umbral de percepción de los fracasos y cuáles son los instrumentos de control susceptibles de transformar la información correspondiente en acción política. El fracaso no repercute sobre el gobierno bajo la forma de un agravamiento de su suerte. La primera revolución mundial consistió, precisamente, en la inversión de tal circunstancia. El chavismo invita a que agravemos la suerte de Venezuela. Pero el cambio está en marcha, porque la libertad no está sujeta a ningún tipo de expropiación. 

jueves, 4 de agosto de 2016

LA ESTRECHEZ MENTAL DEL CHAVISMO


La unilateralidad y los errores suceden porque en la voluntad de oscurecimiento se distorsiona la existencia humana; Heidegger constreñía en el papel la angustia y el temor y el cuidado o cura y el sufrimiento y la culpa; de tal manera que, finalmente, él mismo abandonaba su existencia libre para extinguirse en una muerte lúgubre y llena de angustia. Lo que se le reprocha es la pérdida del justo medio, del equilibrio, del buen orden de la vida humana.


LA ESTRECHEZ MENTAL DEL CHAVISMO 
-Alberto Rodríguez Barrera-

     Cuando se trata del ser general y sus partes trascendentes (ontología), que en Heidegger no llega a ningún lado aunque exige un pensamiento enteramente nuevo porque el de hasta ahora ha fracasado por completo, pretender ofrecer una doctrina que incluso supere a los antiguos griegos no puede fundamentarse en un rompimiento entre el ser y el espíritu, en un juego poético para embellecer los problemas sólo con palabras, a menudo incomprensibles. Los sociólogos particularmente no aprecian el "peloteo del ser", ingeniosamente llamando a la historia de la filosofía una sucesión de juegos de palabras sobre la palabra "ser". Es difícil trabajar universalmente el análisis del ser -igual para todos los hombres- sin comprender que el hombre es el mismo en todas partes, una "lengua" en la "iluminación del ser".

   Heidegger, como la ejecución del conocimiento en el chavismo, no pasa de principios deficientes, de la antesala ontológica. Si quiere algo más estricto, hay que conducir a mejores resultados. Un nuevo pensamiento político debe aportar algo; que "el ser es él mismo" es muy poco para la jactancia; que del ser mismo debería provenir "la indicación de aquellas instrucciones que deberían convertirse en ley y regla para el hombre" no quiere decir nada si se trata de un ser indiferente que bordea el nihilismo con despreocupación y distancia interior.
     La unilateralidad y los errores suceden porque en la voluntad de oscurecimiento se distorsiona la existencia humana; Heidegger constreñía en el papel la angustia y el temor y el cuidado o cura y el sufrimiento y la culpa; de tal manera que, finalmente, él mismo abandonaba su existencia libre para extinguirse en una muerte lúgubre y llena de angustia. Lo que se le reprocha es la pérdida del justo medio, del equilibrio, del buen orden de la vida humana.

     El error es una concepción falsa de la vida; negar una realidad sana y vigorosa que desde tiempos antiguos unió el ser y la verdad; permanecer aferrado a una temporalidad infecunda; escepticismo, negación del ser. La fama se fundamenta en una ornamentación del ser, combinaciones y acrobacias al ser comparables con los juegos de palabras de algunos místicos. ¿Cómo -en una época indigente- puede arreglárselas de otro modo quien ha caído de la fe de los padres y en un atrevimiento cree que debe trastornar lo anterior; cómo puede liberarse de la falta de espíritu de este tiempo cuando dice: "Toda valoración es también allí donde valora positivamente, una subjetivacion"? "El que relativiza de esa manera y al mismo tiempo pretende ser un revolucionario del espíritu se enreda primeramente en la autonomía de un Nietzsche y finalmente fracasa por entero, porque malgasta innecesariamente sus esfuerzos para liberarse de su embrollo." (E. Friedrich Bauer.)

     El nihilista no quiere ningún apoyo, ningún soporte de nada, pero el hombre no puede existir sin la afirmación de posibilidades, sin una realidad cualquiera, aunque sea la del pan cotidiano. ¿De qué le sirve, entonces, la orgullosa autoconsciencia y su voluntad de reformar al mundo por medio de categorías propias?

     La filosofía de la existencia expresa una gran desilusión para la cultura y la ciencia modernas, pero la costumbre de traducir palabras e ideas antiguas para penetrar su sentido arcaico resulta trágica al constatar cuán poco sale de ahí: resultados indigentes en un tiempo indigente. "El reverso de los esfuerzos de Heidegger por una reapropiación original del pensamiento y habla iniciales de los griegos es la degradación y supresión de todo el lenguaje y la concepción filosóficos de la Edad Media" (K. Lowith.) La ética, la cultura y la humanidad ya no son "intereses serios" cuando se abandona a la razón; se es entonces "pastor del ser", y aparece la cosificación, consecuencia de la arrogancia llevada al extremo.
     El pensamiento en valores no es blasfemia contra el ser. Pensar correctamente, y no por una desilusión ilimitada, no aísla en un tiempo indigente; sí conecta al pensador sano para arrancarlo del olvido. En este camino, la filosofía es universal, nunca puede ser nacionalista; sin la metafísica no es concebible. De Eckhart a Heidegger encontramos esta línea en forma de movimiento ondulatorio que a veces encuentra signos negativos (Marx, Schopenhauer, Nietzsche); el prominente Hegel también espera la venida del Espíritu Santo al final de los tiempos, que sólo es el espíritu creador secularizado del cristianismo. Schopenhauer lucha con esta problemática y se vuelca contra Hegel, al igual que Kierkegaard. El gran buscador de Dios, Nietzsche, terminó en el fuego fatuo y la demencia. Con Scheler, Jaspers y Heidegger vemos que la liberación no nos hace señales, pero esta triple constelación podría darnos un nuevo comienzo filosófico. Toda esperanza acaecería si abandonáramos conscientemente todos los aislamientos que existen hoy en día y continuaríamos nuestra búsqueda también en otras culturas y tradiciones para superar una cierta mentalidad estrecha que pesa sobre nosotros en el presente.

miércoles, 13 de julio de 2016

LA ETICA ESPIRITUAL POR ENCIMA DEL MATERIALISMO MARXISTA


Refutación científica (de Marx) : no hay ningunas relaciones de producción necesarias; los hombres tienen una voluntad más o menos libre que ayuda a conformar su vida, que no está condicionada por el determinismo según el cual todo está establecido; existe el inextirpable azar; al no haber relaciones de producción necesarias, tampoco existe una “supraestructura” jurídica y política a la que corresponden determinadas formas de consciencia...Las condiciones económicas no son el único ser, están los mucho más importantes de lo inmanente y lo trascendente (cosa que Marx sabía pero no reconoció). Al negar las esencialidades de la existencia humana, Marx cayó en el dogmatismo (no posible de fundamentar científicamente); porque al ser unilateral, es insostenible una doctrina social materialista (no se hace justicia a la ética que influye en nuestra vida).


LA ETICA ESPIRITUAL 
POR ENCIMA DEL MATERIALISMO MARXISTA 
-Alberto Rodríguez Barrera-

     En la presente orgía plutocrática del chavismo/madurismo, botín generador de un deterioro social descomunal, no existe interés ni comprensión de Marx, a no ser en el deseo descocado de querer “salvar a los hombres, salvar a la humanidad”. Marx trató de entender al hombre a partir de la necesidad y la miseria, de su ruina corporal y anímica, partiendo de su visión “marxista”. No estaba de acuerdo con Hegel, pero partió del concepto hegeliano de la “sociedad burguesa”, afirmando que la consciencia humana era “un producto social” y aplicando su concepción materialista de la historia.

     No se puede negar que la necesidad de una economía mundial es/fue un conocimiento tardío de los Estados comunistas, y fascistas. Pasó mucho tiempo para que los economistas de todos los Estados llegaran a un conocimiento claro de las relaciones económicas mundiales. Hoy se puede registrar ese proceso. Y esto tiene que ver muchísimo con Marx, porque su punto de vista era solamente nacional-económico, y porque su pensamiento en miseria y crisis económicas está superado y hay que archivarlo. Esto no lo supieron antes ni lo saben ahora los chavistas/maduristas que se perdieron en bochinches universitarios y que improvisan en el gobierno. Para reconocer los hechos económicos mundiales, hoy en día, hay que apartarse de Marx y superarlo.

     La importancia de Marx estuvo en que abrió una brecha para la justicia social (sin hacer feliz a la humanidad con una mejor filosofía). Mostró la existencia de grandes errores sociales, reclamándole ética a los responsables, “a la fealdad moral de una sociedad adquisitiva sin protección para su fuerza de trabajo industrial” (Sabine). El hombre se hallaba “enajenado” y Marx se conmovió por la miseria, por lo equivocado en el proceso del trabajo, y creyó ver una salida en la lucha contra el capitalismo. 

     Hoy sabemos que Marx tomó de Ricardo la ley del valor y la acomodó a sus fines. La visión de Marx de la “economía”: el trabajo, el capital y la intelligentzia forman los factores económicos decisivos en el sistema capitalista; la clase trabajadora y la capitalista son enemigos mortales; la clase trabajadora ha descendido hasta el proletariado, que es explotado por la clase burguesa (capitalista); así se llega a la lucha de clases que, según Marx, debe llevar a la emancipación del proletariado, única consciencia verdadera de la autorealización del hombre; y tal camino a la “libertad” pasa por la dictadura del proletariado hacia la “sociedad sin clases”, meta final de la evolución social. (Esta ideas se encuentran en “Manuscritos económico-filosóficos” de 1844 y se complementan con “El Capital”.)

     En la introducción a la “Contribución a la crítica de la economía política”, con suma insostenibilidad científica, Marx dijo: “En la producción social de su vida los hombres están sujetos a determinadas condiciones necesarias, independientes de su voluntad, condiciones de producción que corresponden a un determinado grado de desarrollo de su productividad material. La totalidad de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta una supraestructura jurídica y política y a la cual corresponden determinadas formas de consciencia sociales. El modo de producción de la vida material condiciona absolutamente al proceso social, político y económico”. 

     Refutación científica: no hay ningunas relaciones de producción necesarias; los hombres tienen una voluntad más o menos libre que ayuda a conformar su vida, que no está condicionada por el determinismo según el cual todo está establecido; existe el inextirpable azar; al no haber relaciones de producción necesarias, tampoco existe una “supraestructura” jurídica y política a la que corresponden determinadas formas de consciencia...Las condiciones económicas no son el único ser, están los mucho más importantes de lo inmanente y lo trascendente (cosa que Marx sabía pero no reconoció). Al negar las esencialidades de la existencia humana, Marx cayó en el dogmatismo (no posible de fundamentar científicamente); porque al ser unilateral, es insostenible una doctrina social materialista (no se hace justicia a la ética que influye en nuestra vida).

     En el Manifiesto Comunista (1848), Marx declaró que el proletario consideraba las leyes, la moral y la religión “prejuicios burgueses” que escondían “intereses burgueses”. Al respecto: siempre habrá hombres en contra de condiciones sociales circundantes, siempre habrá “luchas de clases” (más o menos); porque la vida es demasiado complicada para comprimirla en un sistema único: muchos aspectos, varias capas. Hegel olvidó la influencia de las sustancias, Marx la de las ideas.

     Hoy casi no hay representantes puros de la filosofía de Marx, del materialismo histórico. Porque es profundamente negativo y porque los filósofos socialistas del mundo reconocen sustancias y valores que no se pueden explicar a partir del materialismo. 

     Marx llamó lo ideal “lo material cambiado y traducido en la cabeza del hombre”, sin precisar la forma en que ello acaece. Y después de Marx pasaron cosas: la libertad burguesa pidió y se hizo libertad para todos; el derecho exigió justicia, igualdad ante la ley, reconocer al otro lo que se exige para uno mismo, libertad de coalición para el proletariado que lucha; la libertad se convirtió en medio de lucha contra la misma burguesía; “el desencadenamiento de una autonomía del derecho que se sustrae cada vez más al dominio del interés económico” (Gustav Radbruch); el materialismo histórico careció de fundamentos...

     El erudito Arnold Brecht escribe en 1961 que el método marxista no resiste la prueba de la teoría moderna por tres motivos: 1) Marx afirma que puede predecir el curso general de la historia humana con seguridad y a largo plazo, cosa científicamente insostenible por las muchas variables a considerar, como la hipotética de que todo permanecería igual, la reorientación de inversiones de empresarios capitalistas, las nuevas formas de lucha del trabajador contra la explotación...; 2) Marx y Engels proyectaron el pasado al futuro, cosa científicamente insostenible debido a las inevitables condiciones modificadas, análisis científicos mejorados, creciente comprensión de riesgos, cambios de normas éticas, nuevos métodos de gobierno, genialidad de inventiva, decisión y organización humanas...; 3) Marx trató con desprecio (chavista) los juicios de valor de sus contemporáneos y de las generaciones anteriores, utilizando sin recato juicios de valor propios, independientemente de que fueran o no el sistema más justo; el juicio de valor de Marx era apodíctico (demostrativo, no admitía contradicción) en todos los aspectos, pensando absolutamente. La meta de la evolución marxista era como un crisol en que las libertades fundamentales y los derechos del hombre debían ser fundidos, para que no fuera “enajenado” y fuera “libre”...

     La solución marxista se ha manifestado irrealizable. Más lucha de clases no cura nada. Cuando el fuego daña, se le apaga; no se supera el mal aumentando el mal. Los sobrevivientes de la lucha de clases sucumbieron a un error y comenzaron a actuar “solidariamente”. Es absurdo abogar por algún “colonialismo”, pedir salvaciones militares y azuzar a los pueblos unos contra otros.

     Democracia es hablar de igualdad de los pueblos, de los derechos fundamentales de los hombres y de su dignidad, de reglas elementales sin violencia, sin subordinación, sin aparatos de fuerza, como ha sucedido donde el marxismo gobierna. De ahí su caída. Hoy la evolución del hombre ha pasado de lo expansivo a lo comprensivo, accediendo a más orden, a más consciencia: “En todas las circunstancias, avanzar siempre en la línea ascendente en la que convergen con más rapidez técnica, espiritual y efectivamente todas las cosas en nosotros y a nuestro alrededor”. (Teilhard de Chardin.)

     Ya era erróneo que Marx creyera haber demostrado que la ganancia del capital sucedía sólo por la explotación del trabajo, que la riqueza de los acomodados se fundamentara sólo en la pobreza y necesidad de los “desheredados”; tal inexactitud está comprobada desde hace décadas. También ha sucumbido el pensamiento de Marx sobre el capitalismo. El campo económico (siempre en movimiento) no es la única fuerza motriz de la historia. Importa más la ingeniería unida al capital. Lo que marx copió del economista Ricardo en su doctrina de los valores lo interpretó erróneamente para forzar su doctrina polivalente, resultando por ello en un aborto. 

     Más allá de Marx está el camino que considera la problemática de lo personal y de la trascendencia. Hoy el comunismo serio sobreviviente (no la caricatura chavista) descubre a la persona; el valor absoluto de lo personal es una evidencia que escapó a los antepasados. Hoy vaga por el mundo un “humanismo socialista”, un renacimiento de la persona, de la personalidad, reconociéndose su valor y fomentándose la convivencia en solidaridad.

     El camino ya ha conducido más allá de Marx; el desorden de su lucha de clases ha transmutado en solidaridad de todos. Aún no termina el camino y no terminará nunca, porque la liberación del hombre de la necesidad material y del sufrimiento del alma sigue lejana y a menudo irreconocible, hasta inalcanzable. “Si los éxitos sociales han de hacerse visibles en todo el globo terráqueo, se requieren no solamente las fuerzas humanas de un verdadero idealismo ético. Ni siquiera las economías nacionales de los países capitalistas, que en sí tienen una sobreproducción, alcanzan actualmente a satisfacer el hambre en los países indigentes.” (E. Friedrich Sauer.) 

    Tampoco en este terreno tiene sentido la entronización de la indigencia que reclama la ignorancia y la mediocridad del chavismo/madurismo.